En esta tierra nuestra (y en las demás lo mismo), los escritos con tonterías están siempre al orden del día; incluso se pueden ver en los BOE,s y toda clase de boletines oficiales. Ya hacía tiempo que uno no escribía algo de ese tenor; pero es que se escribe tanto todos los días, que el quedarse callado un tiempo es una contribución voluntariosa a la seriedad, aunque tampoco sirva de nada. Pero como donde hubo siempre queda, aquí va mi tontería más reciente, justamente de ayer.
¿C U Á N D O?
Cuando sopla el viento fuerte
hasta el polvo se levanta,
el cielo se torna oscuro
la vista nos queda escasa;
no se ve ni con prismáticos
lo que a pocos pasos pasa.
Y si comienza a llover
porque llega una borrasca,
el agua baja con barro
y le embadurna la capa
a magistrados y jueces,
pero no se nota nada,
porque la tienen tan sucia
que hasta el fango les resbala.
¿Y a quién no le pasa igual
sobre las cosas que pasan
en esta patria tan nuestra
llena de progres y fachas?
Los progres son gente lista
muy vigilante, que afana,
si puede, del Presupuesto,
a lo que pocos les ganan.
Los fachas son los fascistas,
o si lo prefieres, carcas,
esos que añoran los tiempos
de una dictadura franca,
o la España de los siglos
tan antiguos de Las Navas;
la de los Reyes Católicos;
de la toma de Granada;
aquellos tiempos añejos
tan nutridos de batallas;
tiempos de crasos guerreros,
del mosquete y la alabarda;
tiempos llenos de miserias,
tiempos de barrigas planas,
donde andaban los soldados
con sus picas y sus lanzas,
más que en carro o a caballo,
montados en alpargatas,
atizándose mandobles
por la Europa de las patrias;
o conquistando en América
desde Oregón a La Pampa;
o metidos en contiendas
o cayendo en emboscadas,
como pasó tantas veces
principalmente por África,
donde lo que más lucía
eran las cruces cristianas
que de españoles caídos
sobre sus tumbas se alzaban.
Pero volvamos al hoy
a la España de las taifas;
la que ya confiesa Urcullu
que ya no es UNA ni nada;
y lo de GRANDE, ¡imagina!,
y en lo de LIBRE, se calla,
porque aquí la libertad
y el libertinaje mandan,
los dos a la misma altura
si es para insultar a España,
sobre todo por políticos,
que esperan que los aplaudan.
Porque justo en el presente,
que es cuando las cosas pasan,
llevamos ya unos decenios
en que al aventar la parva
nos salen tantos traidores
que se nos encoge el alma;
y salen, que es la sorpresa,
de semillas democráticas.
Se han propuesto destrozar,
sin importarles, España,
al parecer porque quieren
llevarse mayor tajada;
son gentes como Artur Mas
o Jorqueras, que no faltan;
como no faltan Urcullus
de estirpe de los Aranas,
cuya función conocida
es insultar a la patria;
gente que medra y prospera
propagando la cizaña;
cultivadores de engaños,
de historias falsificadas,
que desprecian la verdad
y pudren la democracia,
donde, como dijo Jéfferson,
con su anglosajona gracia:
aquella parte que cuente
con la mitad bien pesada,
puede mandar al infierno
a la mitad más menguada,
sin mancharse la conciencia,
porque la ley los avala.
Así vemos tan crecidos
a los traidores de marras,
como el caso de Artur Mas
y gente de su calaña,
que amenazan hacer trizas
o cachos la tierra patria,
aprovechando un Gobierno
en Madrid de gente mansa,
que mira para otro lado
como si nada pasara.
Y uno se dice, ¡cojines!
¡Habrase visto más cara!
¿Cuándo les van a mandar
a los que siembran cizaña
a los guardias del SEPRONA
para combatir tal plaga?
Es decir (porque se entienda
y dejar las cosas claras):
¿Cuándo le van a endiñar
a Arturo Mas y su banda,
con la mayor cortesía,
dos hostias como Dios manda?
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