jueves, 24 de abril de 2014


Como se ha hablado de la jura de bandera en los comentarios del post de saludo de hoy, por parte de Juan Antonio (Cami) he recordado el día que la juré allá por 1978 en el CIR de Móstoles (sí, yo era el de las empanadillas, qué pasa).
Aquella bandera, constitucional, llevaba un águila distinta a la que llevó el escudo que se utilizó en el franquismo, pero con las inscripciones de “Una Grande y Libre”, “Plus Ultra” y tal, pero distinta en la forma y algunos detalles.
Ya bastante entrada la democracia, a partir de 1981, se cambió el escudo.
En este PDF se puede ver el BOE en el que se determina ese escudo de 1977:
He investigado el origen de semejante cambio, ¿quién protestó, Carrillo, Felipe González o algún líder de la izquierda de los partidos nacionales? No fue así, a ellos no les produjo inconveniente el “Una Grande y Libre” ni el “Plus Ultra” ni “el yugo y las flechas” que ya usaran los Reyes Católicos, molestó a ERC y a otros partidos separatistas.
Pero la cosa no se quedó ahí, llegó más lejos, llegó hasta 2010 y a partir de ese momento sigue trayendo cola hoy en día. En 1998, el Congreso regala a la Eurocámara este escudo del águila de 1977. En este enlace que pongo
se puede leer desde el principio y en negrita:
«El Parlamento Europeo reconoce que el escudo que figura en el ejemplar de la Constitución de 1978, regalado por el Congreso a la Eurocámara en 1998, no es el franquista pero ’su presencia podría resultar ofensiva’ porque se parece mucho al que fue oficial durante la dictadura»
Por esta razón, El Comité responsable de la exposición de las obras de arte y donaciones escondió el escudo; pero quién había protestad, ¿los del PSOE, los de IU, los antisistema? No, ésos son los que protestan ahora cuando ven ese escudo, ésos y, más lamentablemente aún, otros que no son ni siquiera de izquierdas (como periodistas poco informados del origen de la fobia, etc).
Los que pidieron que se escondiera el escudo fueron, muy en concreto, los separatistas catalanes y con la firma bien clara de la “Generalitat” por delante; véase, viene un poco más abajo en el documento que acabo de enlazar, en el tercer párrafo:

«La Agencia Catalana de Noticias (ACN), agencia pública dependiente de la Generalidad de Cataluña, emitió un comunicado en enero de 2010 en el que calificaba de preconstitucional y franquista el escudo del ejemplar de la Constitución de 1978 y que el Congreso había cedido a la Eurocámara en 1998.
Poco después, el único eurodiputado de ERC, Oriol Junqueras, que además es historiador, denunció el caso ante el Comité de la Eurocámara y enviará un requerimiento al presidente del Congreso, José Bono, para que sustituya el ejemplar de la Constitución española por el oficial actual, aprobado en 1981, o la Eurocámara esconderá el escudo abriendo el ejemplar por otra página a la actual»
Es decir, cada vez que alguien menciona despectivamente ese escudo, diciendo “el agüilucho” y cosas así, creyéndose muy demócrata (como hace tanto panoli y tanto tiralevita imbécil de derechas centrista también, por cierto) está haciéndole el caldo gordo a un separatismo que, mediante la perversión del lenguaje, mediante inventos sobre la historia de España... mediante la perversión en cuanto a la interpretación mentirosa de los símbolos, etc., lo único que pretende es la independencia, y con el objeto de que su mafia particular —la de ERC y demás partidos de ese corte— convierta Cataluña en su finca particular para saquearla con más descaro, si cabe, para inventar más palabras de nuevo cuño —con el objeto de que la lengua se diferencie más sea “más idioma”— y para reinventar más la historia; si cabe, también.
Naturalmente, como la gente —o mucha gente— es tonta, como la gente es imbécil, como la gente es estúpida... en vez de revelarse contra una mentalidad y unas fobias que se le imponen, la acepta creyéndose muy lista (en un país que no tiene un sólo premio Nobel de Física o Química ni una medalla Fields de matemáticas, por ejemplo, ya podemos sopesar lo listos y lo objetivos que somos). Y, así, la mediocridad española, la falta de personalidad y calidad intelectual de nuestro pueblo —dolerá mucho pensarlo, pero la verdad es ésta— hace posible que estemos inmersos en una coyuntura surrealista en la que no se encuentran otros países.
Nada tiene que ver ese escudo con la falta de libertad ni con dictaduras ni con otras cosas que se le achacan, un escudo es un escudo, simplemente es un símbolo de una época, y la época de ese escudo es seguramente la mejor de la democracia, la época en que hubo menos corrupción, la época en la que el enemigo era el terrorismo y la delincuencia, la época en la que nadie reparaba si una mujer llevaba un crucifijo o un pañuelo porque no se había creado esa polémica con el objeto de ganar votos estratificando artificialmente las fobias de la masa... y así podríamos seguir recordando.
No, no es por el águila, ni por el yugo ni por las flechas, no es por el Plus ni por el Ultra, no es por el “Grande” ni por el “Libre”... es por el “UNA”; ése es el “pecado” del escudo.
Divide y vencerás; qué antiguo aserto y que efectivo, y qué bien lo aplican los que quieren difuminar o partir territorios aquí y allá, en España y en otro lugares del mundo; lo contagian disimuladamente y valiéndose de borregos que, en principio, ni siquiera son de los suyos, borregos que forman ejércitos en el Facebook y en todo Internet, borregos que a veces hasta tenemos de amigos o familiares... Pero ¿quién puede parar la propaganda de los que tienen más dinero y dominan en la sombra los medios de comunicación, las escuelas, los centros de educación... quién?
Celedonio.

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